Sarah Kane es la desagarrada, excitante y popular de estos últimos años que marcó un nueva perspectiva dentro de la dramaturgia inglesa. Sus obras Blasted (1995), “Phaedra’s Love” (1996), “Skin” (1997), “Cleansed” (1998), “Crave” (1998), “4.48 Psychosis” (2000) –obra póstuma- . Ha sido comparada con Samuel Beckett, Harold Pinter, Edward Bond, Potter, Marcel Proust y Franz Kafka, en su estilo de pronunciar y producir sus textos para la escena. Todos sus textos que son también parte es una forma de re-construcción o de una nueva lectura de Cioran, abordan el tema de la crueldad en el teatro.






La tradición crítica europea nos enseña que la única manera de criticar la obra es haciéndolo a través de la palabra y que no habrá crítica hasta que Aristóteles no suponga al arte de la representación como tal. Hasta que no nos ponga en frente la idea de representación, la idea de la obra, no habrá crítica. La obra de teatro, “voy a ver la obra de teatro”, es la idea de la representación.