Sarah Kane es la desagarrada, excitante y popular de estos últimos años que marcó un nueva perspectiva dentro de la dramaturgia inglesa. Sus obras Blasted (1995), “Phaedra’s Love” (1996), “Skin” (1997), “Cleansed” (1998), “Crave” (1998), “4.48 Psychosis” (2000) –obra póstuma- . Ha sido comparada con Samuel Beckett, Harold Pinter, Edward Bond, Potter, Marcel Proust y Franz Kafka, en su estilo de pronunciar y producir sus textos para la escena. Todos sus textos que son también parte es una forma de re-construcción o de una nueva lectura de Cioran, abordan el tema de la crueldad en el teatro.
-At 4.48
when sanity visits / for one hour and twelve minutes I am in my right mind. / When it has passed I shall be gone again, a fragmented puppet, a grotesque fool. / Now I am here I can see myself / but when I am charmed by vile delusions of happiness, / the foul magic of this engine of sorcery, / I cannot touch my essential self. / Why do you believe then and not now? / Remember the light and believe the light. / Nothing matters more. / Stop judging by appearances and make a right judgment.
- It’s all right. You will get better.
- Your disbelief cures nothing./ Look away from me.Sarah Kane
Del modo que Antonin Artaud pregonaba la decadencia de un teatro que se ha alejado de la solemnidad, de la risa, de un mordaz e hiriente lenguaje, de ese modo Sarah Kane nos lleva a escena sus propuestas y textos que a veces el público piensa que pueden llegar a estar en los linderos del nihilismo y son desconsoladores. No he conocido todavía a Sarah Kane pues parte de sus textos no han llegado a mis manos, como tampoco he conocido bien a Beckett aunque haya leído casi todas sus obras, poemas y novelas y hasta un ensayo sobre Proust. Pero tampoco creo que sea posible conocer del todo a Beckett. El teatro de Sarah Kane adopta el ritmo de “a la velocidad de la muerte”, es un teatro que no se detiene. Cuando descubrimos un espectáculo de Kane, parece que no pudiéramos parar hasta el final del texto, pero que tampoco este texto termina exactamente con el final, con la muerte, con el último texto. Poco le interesan las referencias directas, las influencias, al tiempo como nos las explica Harold Bloom. Olvida rápidamente la tradición y te dice las cosas en “tus propias narices” como para que te des con una piedra en los dientes, después te deja, te abandona a merced de los otros. Sin embargo en Sarah te embarga el optimismo, la belleza, y a veces el ideal, aunque no sea un teatro metafísico.
Parte de la estética teatral de Sarah Kane está identificada con su grupo de arte, estética, teatro llamado “IN YER FACE”, que no tiene una traducción exacta o posible al español, pero que pudiera ser efectivamente “en tus propias narices” allí pone en práctica su experiencia teatral y su maravilloso sentido para incluir en sus textos la música que tanto amaba, Joy Division, The Pixies, Ben Harper, Radiohead, Polly Harvey, The Tindersticks, incluso Elvis Presley. Con una sonrisa franca, transparente, amenazadora de libertad atacaba furtivamente desde su estética a la hipocresía conque la sociedad trataba a sus semejantes, el horror de la guerra, la violencia, la muerte. Sarah Kane trataba en sus obras la “banalidad del mal”(1) , esa indiferencia que adopta constantemente la humanidad ante la violencia que se gesta en el mundo, ella misma expresaba: “los actos de violencia ocurren normalmente en la vida, y no tienen mayor trascendencia y sin embargo son horribles.”
Pero no todo pertenece al mundo de la violencia y de la muerte en la obra, también el amor juega y determina un papel importante en su dramaturgia, no el amor edulcorado del romanticismo, no el amor kitch, de fácil encuentro, algo difícil de comprender en Latinoamérica, no nos habla tampoco de un amor voluntarioso, a lo griego. Mas bien el amor de Sarah, es un amor que parte de la propiedad de la condición humana, en su dramaturgia el problema no es uno mismo, sino tratar de comprender al otro. Pero cuidado, aquí comprender al otro, no significa dar aportes a una metafísica “pacata” del amor, sino: para comprenderse uno mismo, primero también es importante comprender al otro, “ponerme en sus zapatos”, vestirme con la piel del otro y ver que se siente en “4.48 Psicosis” nos dice claramente: “¿Quién se burló cuando me afeité la cabeza?, ¿Quién mintió y dijo que estuvo bien verme?¿Quién mintió?. Y dijo que estuvo bien verme Tu verdad, tus mentiras, no mίas Nada puede extinguir mi ira Ya sólo espero de Dios que la muerte sea el punto final una duda corrosiva Soñé que iba al doctor y me daba ocho minutos de vida. Había estado esperando sentada en la puta sala de espera media hora.”
Sarah Kane nació en Essex Inglaterra, el 3 de febrero de 1971. Sus padres ambos periodistas y profundamente religiosos. Estudió arte dramático en la Universidad de Bristol, consiguiendo matrícula de honor, posteriormente hizo un Master en la Universidad de Birmingham. Sarah se suicidó cuando contaba apenas con 28 años de edad, tiempo antes de su muerte debido a una fuerte depresión, Sarah se “auto-internó” en un hospital, en un socorro y grito desesperado a su vida. Pasó todavía algún tiempo allí. Días antes de su muerte y en un último final terrible como en sus textos, tomo un frasco de barbitúricos. El 20 de febrero de 1999 estando todavía en el hospital donde era tratada, se ahorcó. Miró con esperanza su vida.
Nota al pie
(1) Nos referimos al concepto de Hannah Arendt sobre “banalidad del mal”





