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Ceremonias, Ritos y Teatralidad

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“Todo teatro es una ceremonia y el teatro es un rito”. La ceremonia y el ritual tienen un doble, el teatro en sí es un rito y una ceremonia, pero al mismo tiempo dentro de ellos se revelan otras fiestas, otras hierofanías, otras ceremonias con sus respectivos rituales. Esta percepción está dimensionada sobre una esfera o perspectiva sociológica. Pero también toda perspectiva sociológica se funda sobre las bases del teatro, en el sentido explícito de que el teatro se asume como una extensión visual del imaginario social.


El teatro es una liturgia que tiene múltiples formas de representarse. En relación con esto, surgen dos preguntas: ¿En qué sentido el teatro es una ceremonia? ¿En qué sentido el teatro es un rito? Otra pregunta podría derivar de las dos anteriores: ¿En qué sentido el teatro es fundamentalmente una liturgia? La ceremonia se refiere al acto en sí, al acto como tal, a la acción interna (en el sentido lato de la palabra). El rito se refiere a la forma, a los pasos, a la técnica de lo ceremonial. La ceremonia se representa como función social per se. El rito es la actitud que se asume y se actúa dentro de lo ceremonioso. La ceremonia está involucrada con la estructura, y el rito con el sentido de la esencia. La ceremonia es visual, el rito es imaginario. Toda ceremonia posee un ritual. Todo ritual es complemento de una ceremonia. En otras palabras toda acción y actitud de fe tiene una fiesta o hierofanía. Toda palabra de fe tiene una fiesta o hierofanía. La celebración es el vaciado de la ceremonia. La fe el elemento fundamental para el rito. Visto desde estas categorías Jean Duvignaud afirma al respecto:

 

“La ceremonia debe ser interpretada como un drama en el sentido que concedía a esta palabra George Politzer: Un desarrollo limitado y definido en el tiempo y en el espacio; un ‘segmento particularmente significativo de la experiencia común’, cuyos elementos, ligados los unos a los otros, realizan o, simplemente, representan un importante acto colectivo” (Duvignaud 1969:13)

Duvignaud define la experiencia básica que produce toda ceremonia. Despliega dos elementos que se centran sobre el concepto de espacio. Primero: El teatro construye un universo dentro de un segmento del universo, pero, además, amplía, es, una extensión de lo social. Para algunas sociedades la elaboración de una cosmogonía se circunscribe a un espacio lógico visual. Esto le permite al teatro definir parte de un segmento social, tomarlo como una referencialidad y ampliar la cuota de significados que imperan allí. Segundo: A diferencia del teatro, la sociedad construye el universo dentro de la totalidad de éste, y no amplía una extensión de lo social, sino que es la totalidad de lo social en sí mismo.

Duvignaud expresa que cualquier ceremonia intenta definir siempre una extensión del contexto social. En parte también porque la ceremonia no puede ser la totalidad, ni puede constituirse como tal. Es decir, todo acto ceremonial está circunscrito a un orden espacio-temporal y no puede escapar de él. Dicha ubicación se define como la fragmentación de un imaginario social, que se construye, y está contenido en el universo. En cambio el imaginario sociológico, asociado como referente político, se elabora en una totalidad dentro del contexto, y no se circunscribe a ningún orden espacio-temporal, porque el imaginario sociológico contiene a todos.

La relación espacio-temporal y sociedad es infinita, no está sujeta ni circunscrita a nada. La ceremonia parcela en una experiencia, a la vida social, el teatro también parcela pero lo hace en un espacio semi-cerrado que contiene un espectro de ciertas convenciones, en dónde el individuo común, el hombre se resguarda perennemente, resguarda su conciencia. El espacio simbólico de la ceremonia es abierto y total, es completo y en consecuencia en la ceremonia no resguarda nada. La conciencia es parte de la ceremonia misma. Cabría entonces la pregunta, en dónde empieza la ruptura de lo sagrado, desde dónde el teatro actúa como esa dualidad que representa por un lado conciencia social y por otro la sociedad.


En qué marco de seguridad se desenvuelve el hombre, que todavía se atreve a asistir a la representación y ahora esta no le exige ningún sacrificio, o, la representación es un espacio para la recuperación de los símbolos que se subliman al inconsciente. Y entonces el teatro tiene algo de ritual, es algún tipo de ceremonia. Si el teatro no se transforma en conciencia, en que radica fundamentalmente la labor del artista. En este sentido el teatro es político. Es audaz.

 

La sociedad es una conducta que contiene a la ceremonia y al teatro. Duvignaud se refiere pues a que lo sociológico actúa como una totalidad en todos los órdenes, pero que, sobre todo, se puede definir a partir del contexto lingüístico. Aquí se asume un tercer elemento, el lenguaje. En este sentido el teatro se circunscribe en un espacio social porque hay un lenguaje que le permite “decir” esto. En la sociedad, esta, y lo social están definidos por el ámbito lingüístico. En esencia y dicho de otra forma, toda hierofanía está definida por un sentido estrictamente sociológico. Igualmente todo hecho escénico, teatral, tiene un sentido estrictamente sociológico. Más adelante, Duvignaud afirma:

“Así, por cercanos que se encuentren la ceremonia social y el aparato ceremonial del teatro, las situaciones que determinan son radicalmente distintas; allá, la situación se proyecta, se lanza hacia la acción; aquí, la situación se encierra en una contemplación, una visualización que, como todo espectáculo concertado, es una prisión, un universo concentracionario, ya que el hombre dice su acción sin acentuar y define en símbolo lo que, en los verdaderos ritos sociales, se realiza en cambios. La intervención de la sociedad o del grupo en la vida social es el final necesario de la ceremonia social. En la ceremonia dramática, esa intervención, retenida, diferida sin cesar, se expresa en símbolos, en imágenes.” (Duvignaud 1969:17)

Duvignaud expresa una clara diferenciación, entre teatro y sociedad. Trata en el fondo de explicar las diferencias significativas en lo que concierne a la expresión teatral. Lo ritual social transfiere acciones, lo ritual teatral transfiere símbolos, los primeros se ejecutan, los segundos se representan. El teatro se centra en un universo de referencias, de contenidos. La sociedad actúa con situaciones. Estas diferencias determinan la distancia que existe entre la realidad teatral y la realidad social. El teatro es imagen, representación, constelación. La vida es acción, ejecución, realidad, contexto. Esta diferencia es real, no se puede confundir o trastornar la práctica social de la vida, con la práctica social del teatro. Existe una distancia perenne, infinita entre uno y otro. El teatro sólo está involucrado con la experiencia estética y con el arte, y la sociedad sólo está involucrada con la realidad. Se establece esta diferencia entre teatro y sociedad para poder determinar en que espacios del teatro se desarrollan las acciones ceremoniales, y rituales. Es de notar que Duvignaud destaca más adelante, una de estas impresiones:

“Se puede hallar otro punto de encuentro y diferenciación entre el teatro y la vida social en la delimitación del espacio donde se desarrollan la ceremonia real y la ceremonia imaginaria. Efectivamente no hay actos colectivos que no exijan el reparto morfológico de un espacio, o bien de un espacio construido, rodeado por el grupo, espacio de proyección y participación.”(Duvignaud 1969:18)

Hay hasta ahora dos contextos esenciales, el del teatro y el de la sociedad, las preguntas que surgen a partir de estos dos contextos son ¿Cómo se relacionan o se involucran ambos? ¿En que sentido el hecho teatral o dramatúrgico trascienden de una esfera a la otra? Son razones que se deben explicar para delimitar cuando el teatro se transforma en un hecho social, o en un hecho “político” de careo. No se puede pasar por alto que la ceremonia, toca el espacio de la consciencia, toca el espacio de las relaciones sociales, del intercambio. En este sentido toda ceremonia y su ritual tienen un contexto ideológico y político. Toda ceremonia va más allá de la mera representación social. El teatro es una de las formas en la que se produce proyección del mito como una extensión, de la historia como una extensión, en la proyección de la Caverna. En el fondo el teatro es la caverna. La caverna como concha o espacio descubridor y encubridor de la conciencia social.

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